Conéctala, apúntala a la pared, y elige el modo.
Modo Sol — Un círculo de luz nítido y perfecto dibujado sobre la pared. Como si el sol en persona hubiera decidido quedarse en tu habitación. Cuanto más cerca esté la lámpara de la superficie, más definido y precioso queda. Y desde ese círculo la luz irradia hacia fuera, bañando el resto del cuarto con un resplandor suave de la misma tonalidad. El foco y el ambiente a la vez.
Modo Atardecer — Aleja la lámpara de la pared y el círculo desaparece. La luz se abre, se difumina, y deja de tener forma para convertirse en ambiente puro. Se expande por el techo, llena los rincones, envuelve la habitación entera. Ya no hay un punto concreto de luz: hay un estado. El que la gente describe como "entrar y sentir que la habitación es otra cosa."
Además, tienes los 16 colores para elegir el cielo de cada noche — y para cada uno, 4 programas distintos: luz fija, transición suave, degradado progresivo o destello. El favorito de casi todo el mundo para desconectar es Smooth: color estable, sin parpadeos, sin que nada interrumpa.
El brillo, también, lo ajustas con el mando. Al máximo, la luz llena el espacio y la habitación se siente viva. Al mínimo, apenas existe — y ese casi-nada es, para mucha gente, el momento favorito de su noche.